Metodologías Lean y Agile para mejorar la eficiencia productiva de la planta
por Lantek
Fabricación avanzada
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Ofrecer valor a los clientes mediante productos de alta calidad y servicios rápidos es fundamental para todas las empresas y un requisito importante para los equipos de proyectos. En la búsqueda de optimizar el proceso productivo, han surgido diversas metodologías que buscan mejorar cada una de las fases del mismo, desde la presupuestación y el diseño inicial hasta el desarrollo, fabricación, inventario y distribución.
En todas estas etapas, podemos aplicar estos métodos con el objetivo de maximizar la eficiencia de las tareas y procesos empresariales, mejorando así la calidad de los productos o servicios. Para lograr esto, se han creado metodologías como Agile y Lean Manufacturing, las cuales comparten un objetivo común, pero tienen diferentes ámbitos de aplicación.
¿Cuáles son los valores y características fundamentales de Lean y Agile? ¿Cuál es su enfoque y área de aplicación?
Para responder a esta pregunta, tenemos que analizar su historia y las necesidades que condujeron a su creación. Durante la década de 1990, los desarrolladores de software comenzaron a adoptar prácticas Lean. Lean se originó en la industria manufacturera japonesa, específicamente en el sector automotriz, poco después de la Segunda Guerra Mundial, y se enfoca en la optimización de procesos, la reducción de costos, la mejora de la calidad y la reducción de los tiempos de entrega.
La metodología Lean Manufacturing
Se define como una filosofía dirigida a optimizar y mejorar el proceso de fabricación, eliminando o reduciendo las actividades que no aporten valor al proceso productivo. Es decir, se enfoca en eliminar aquellas actividades que no añaden nada ni contribuyen a acelerar o mejorar la producción. Esta metodología busca la fabricación optimizada y la reducción de desperdicios en los procesos productivos.
El padre de esta metodología es Taiichi Ohno, un ingeniero de Toyota que buscaba mejorar los procesos de fabricación centrándose en dos aspectos: eliminar el desperdicio de material y los excesos de tiempo, es decir, todo aquello que no aporta valor, e identificar las sobrecargas que retrasan la producción. Su objetivo es optimizar la fabricación mediante la reducción de inversión, tiempo y esfuerzo.
Inicialmente utilizado en el sector automovilístico, este método se ha extendido a todos los sectores a partir de la identificación de "desperdicios" o elementos que afectan a la producción eficiente:
• Sobreproducción: fabricar sin una planificación puede provocar que se produzca más de lo necesario o que se destinen más recursos de los necesarios.
• Inventario: no tener un buen control del almacén supone acumular material que no es demandado.
• Espera: hay que evitar la inactividad de una máquina o persona porque genera un sobrecoste.
• Defecto: hay que corregir cualquier desviación del proyecto.
• Transporte: minimizar los traslados de materiales.
• Movimiento: identificar aquellos que no aportan valor y eliminarlos.
El origen de las metodologías Agile
Este origen se remonta al pasado. Concretamente, hace una década, cuando un grupo de 17 profesionales provenientes del campo de la programación fundaron la Agile Alliance, una organización sin fines de lucro dedicada a promover el desarrollo ágil de software para la conceptualización y creación de nuevos productos, así como a ayudar a otras organizaciones a implementarlo. Con este fin, crearon el Manifiesto Agile, cuyo objetivo era desarrollar software que pudiera satisfacer de manera óptima las necesidades cada vez más urgentes de los clientes en relación con el desarrollo de productos.
El Manifiesto Agile consta de cuatro valores:
1. Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas.
2. Software de trabajo sobre documentación completa.
3. Colaboración con el cliente sobre negociación del contrato.
4. Responder al cambio sobre seguir un plan.
Y se apoya en 12 principios:
1. La prioridad es satisfacer al cliente a través la entrega temprana y continua de software de valor.
2. Los cambios son bienvenidos, en cualquier fase de desarrollo, incluso en la fase final, porque los procesos agile convierten los cambios en una ventaja competitiva para el cliente.
3. Proporciona software de manera frecuente, en una horquilla de tiempo desde 15 a 60 días, aunque hay que priorizar el periodo más corto.
4. No hay departamentos estancos y deben trabajar de forma colaborativa dirección de negocio y desarrolladores.
5. Hay que generar el entorno de trabajo para mantener la motivación de las personas y apoyarlas en todo lo que necesiten para la ejecución de sus tareas.
6. La conversación cara a cara es el sistema más eficiente y efectivo para comunicar.
7. El software que funciona es la medida principal de progreso.
8. Los procesos agile están focalizados en promover el desarrollo sostenible.
9. La atención continua a la excelencia técnica y al buen diseño mejoran la agilidad.
10. La simplicidad es esencial.
11. Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños brotan de equipos autoorganizados.
12. De forma regular, hay que reflexionar sobre cómo ser más efectivo para ajustar y perfeccionar el trabajo.
La filosofía detrás de estas metodologías agile tenía un valor significativo, lo que llevó a su rápida adopción en diferentes áreas de actividad empresarial para mejorar la eficiencia. Surgieron varios métodos basados en cuatro conceptos clave: flexibilidad, comunicación, colaboración y simplicidad.
La introducción de las metodologías agile marcó un momento destacado en la historia del desarrollo de software, ya que cambió la forma en que se gestionaban los proyectos y se conceptualizaban y desarrollaban los productos en colaboración con los clientes. Agile se centra en encontrar la mejor manera de atender las necesidades del cliente durante el desarrollo de los productos.
Aplicado al sector industrial, el objetivo es aumentar la eficiencia productiva y la competitividad en el desarrollo y fabricación de productos optimizados, de alta calidad y en el menor tiempo posible, minimizando errores. Para lograrlo, es importante tener claramente identificadas las fases de producción.
Estas metodologías surgieron en diferentes momentos para satisfacer diversas necesidades. Lean y Agile se enfocan en la cultura organizacional al crear equipos multidisciplinarios, reducir el desperdicio, centrarse en el cliente, adaptarse al cambio y aportar valor de manera constante.
A veces se confunden ambas metodologías, pensando de manera errónea que son muy similares o incluso iguales. Aunque comparten similitudes, existen diferencias importantes. Lean se originó en la fabricación y posteriormente se adoptó en el campo de las tecnologías de la información. Su enfoque principal es optimizar la fabricación y eliminar el desperdicio durante el proceso de producción.
Aunque podríamos decir que Lean proporciona el marco para Agile, con parte de sus aprendizajes y prácticas integrados en su ADN, Agile tiene como objetivo crear una cultura de agilidad en toda la organización y se centra más en el desarrollo de productos en colaboración con el cliente. Es fundamentalmente una mentalidad más que un marco específico.
Ambas metodologías tienen sus raíces en los equipos de desarrollo de software, pero no se limitan solo a estos equipos. Estas prácticas pueden beneficiar a todos los departamentos de una organización. Las empresas pueden adoptar estas prácticas según sus necesidades, pero es importante analizar en detalle los beneficios que desean aprovechar para determinar cuál se adapta mejor a ellas.
En resumen, estas metodologías buscan optimizar la producción, los recursos y las personas con el objetivo de crear valor de forma sostenible para el cliente a través de la mejora continua, al mismo tiempo que construyen organizaciones más saludables y resistentes.
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